sábado, 12 de mayo de 2012

Geneve

La luz desplaza, cumple un arcoiris que se dispersa sobre el lago Léman y, más allá, se me asimila al cielo. Árbol del agua en que la luz florece, limpio trabajo de una fuente: el chorro que, ociosamente, ajusta los espacios en el centro de un mar en miniatura. Geneve, la primavera tiene un nombre que una bella mujer compartiría. La soledad no duele...convalece por unas horas que el reloj le cede. Alguien canta en el lago; pasa el mundo circundado de mágicas montañas y niños suizos de la mano. Es tiempo de observar a los cisnes.

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