Me negué a aceptarte, a quererte, a ilusionarme contigo...pero dios, el cosmos, el motor del universo o como se llame, se encargó de que llegaras a mi vida igual. Quizas en un principio no me gustó, me dolio y hasta me sentí impotente por no poder hacer algo al respecto...pero sabes, ahora estoy feliz por tenerte en mi vida y sentirte dentro de mi.